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Caminar sin voltearme

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¿Se puede caminar sin mirar atrás? Pues en realidad no es tan sencillo. Muchas veces una quisiera regresar al pasado y vivir momentos gratos. Como aquella época de infancia, cuya única preocupación era ser feliz con lo que se tenía a la mano.   Aunque no poseía muchos juguetes, no me hacían falta,  pues mi imaginación volaba a la velocidad de la luz. Me ayudaba el escenario: aquella finca de más de cien cuerdas, enclavada en las montañas del Otoao. En realidad, era o es un paraíso prometido que hoy está en buenas manos. ¡Qué aventuras, qué tiempos de intensidad emocional, travesuras y de inocencia! Y porque no, de aquel calorcito maternal que me arrullaba. Ese amor único que no sentiré jamás, pero que me hace suspirar de nostalgia cada vez que la recuerdo, pues ahora me mira desde arriba. Les cuento que en mi niñez tuve al mejor amigo, Morgan; un perro de raza collie. En casa nunca lo consideramos una mascota, era parte de la familia, pues entraba y salía como u...

In(mar)cesible

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La vida es un proceso evolutivo. Nacemos, crecemos y morimos. "Para piedra no nacimos Nati", me decía Rosita, mi madre. El intermedio es duro, intenso, pues aprendemos a golpes y no necesariamente los físicos. Como las olas del mar, las situaciones van y vienen. Algunas llegan para poner nuestro mundo de cabeza. Otras para llenarnos de alegría. En el momento que aprendemos de esa enseñanza, positiva o negativa, nos enriquecemos de nuevas experiencias. Pero cuando los problemas se alejan, sentimos alivio. Es como si dijéramos: ¡prueba superada! Por el contrario, desfallecemos cuando vemos partir la felicidad, lo más que amamos y daba sentido a nuestra vida. La misma que llenaba ese espacio interior y  hacía que nuestro corazón bombeara sangre a toda velocidad. Cuando queda ese hueco, pensamos que nada será igual y que la vida es injusta. Siendo honesta, ese pensamiento que nos martilla la cien: ¿por qué a mí coño? Ésta pregunta nos sacude cuando hacemos el bie...

Viaje sin retorno

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El amor es un sentimiento, una fuerza que tiene el poder de cambiar y transformar lo imposible.  Es una sensación que nos hace superar fronteras y barreras. Lo comparo con un universo infinito, lleno de posibilidades. Simplemente, es la maravilla de la naturaleza.  Cuando lo descubres cambias, creces y te haces fuerte. También más humano. Te vuelves sensible al dolor del otro y a identificarte con la justicia. Provoca, de igual manera, que rechaces el odio, la venganza, la maldad, la hipocresía y la traición.  Agudiza el sexto sentido,  ese que tenemos las mujeres que nos hace identificar a las y los que te envidian y no te quieren bien. Comprendes e internalizas que lo negativo no perdura. Y que, por el contrario, hace que compadezcas al que lleva esa podredumbre en su ser, porque al final se convierte en esclavo y víctima de sus malas energías. Digamos que es un 'boomerang', que gira y retorna a su lugar de origen. Simplemente, porque la mal...

Surcos

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Mi madre me dijo una vez que los imposibles no existen, que son ideas que se forjan en la mente y que algunos terminan por aceptarlos porque desconfían de sus capacidades. Mientras los años pasan y la calle se va poniendo dura, me doy cuenta del 'entrelineas'. Esas palabras ocultas, las que tienen un significado que de momento no se capta.  Las que van adquiriendo forma poco a poco, a medida que dejas la inocencia atrás. Es en ese momento, cuando abrimos los ojos y la luz nos enfoca, al punto de cegarnos. Una vez pasa ese instante, la niebla se disipa y podemos captar lo que ocurre. Lo que está frente a nuestras narices y nos negamos a aceptar. Y es que las circunstancias obligan y a veces es difícil entender. Pero poco a poco, la realidad va tomando forma. "Tienes que ver más allá de lo evidente, de lo que quieren que creas". Palabras sabias y fuertes. Más para una niña que las recibía desde muy temprano y que en su inocencia no entendía. Y mientras más se re...

Te miro desde arriba

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A veces miro al cielo e imagino que estás allá, observándome con tus ojos curiosos, negros e intrigantes. Recuerdo que cuando nuestras miradas se cruzaban, no había necesidad de pronunciar palabras. Bastaba una guiñada, una sonrisa de medio lado o nuestro pestañeo especial. Ese que entendíamos las dos. Con mirarte,  sabía si estabas contenta, molesta, triste o preocupada. Quise hacer de tu vida una feliz, sin problemas. Te di un amor infinito, incondicional, eterno, así como el que me brindaste en mi crianza a manos llenas. Cuando pequeña, te veía como mi heroína, más valiente que un personaje de una historieta de Marvel. Imaginaba, en mi mente fértil, que volábamos a otro lugar en un Pegaso. Siempre terminábamos con un final feliz. Pero levanto la vista y no estás. Tampoco siento ese olor tan tuyo que me encantaba. Un aroma dulce, suave, delicado. A rosas como tu nombre. Ese calorcito especial de tus brazos cuando me acuñaban y me hacían sentir la niña más segura del U...

Un día a la vez.

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Es difícil reparar la porcelana, una vez se resquebraja. Su textura jamás será la misma.  Su antigua suavidad es interrumpida por las hendiduras,  por más que se intente corregir el daño. El ejemplo lo he escuchado miles de veces. Sin embargo, es la forma más exacta para expresar el mensaje que quiero llevar. Así también sucede con las heridas físicas después de un golpe,  provocado por un accidente. Pueden quedar cicatrices perennes. Algunas nos acompañan desde la niñez.  Más, si fuiste una niña inquieta, como la que les escribe. Pero más allá del dolor físico,  está el del alma. Y ese,  tarda más en sanar y es indescriptible. Va más allá de los sentidos,  de lo evidente.  Parece interminable,  eterno.  Quebranta todo,  nos cambia la vida y pone nuestro mundo al revés. Una despedida,  una separación,  una enfermedad severa, la muerte.  El proceso curativo es más lento y tiene su momento y e...

Sonidos, letras, acordes y cuerdas

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¡ Qué pequeños somos!  No me refiero a tamaño.  Tampoco a la edad cronológica de nuestro reloj corporal. Me refiero más bien a la Señora Naturaleza,  al Universo y sus infinitos misterios. Tantas cosas por descubrir,  por hacer,  por enseñar, por aprender. Son muchas,  por no decir demasiadas,  las personas que piensan que por tener muchas tonterías materiales,  lo saben todo. Los que se creen seres humanos superiores. Digamos los mejores que nadie. Para mí, humano es aquel que se deslumbra con un amanecer,  con un atardecer,  con las lloviznas de la mañana.  Con ese olor a humedad tan distintivo que se asoma después de un buen aguacero.  De esos que te obligan a envolverte entre sábanas y frazadas calientitas.  Y si se tienen muchas almohadas, mejor. Yo enloquezco con ciertos detalles que llegan a través de ondas.   Las que invaden sorpresivamente los orificios muy bien puestos a cada lado de ...