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Mostrando las entradas de noviembre, 2016

Un día a la vez.

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Es difícil reparar la porcelana, una vez se resquebraja. Su textura jamás será la misma.  Su antigua suavidad es interrumpida por las hendiduras,  por más que se intente corregir el daño. El ejemplo lo he escuchado miles de veces. Sin embargo, es la forma más exacta para expresar el mensaje que quiero llevar. Así también sucede con las heridas físicas después de un golpe,  provocado por un accidente. Pueden quedar cicatrices perennes. Algunas nos acompañan desde la niñez.  Más, si fuiste una niña inquieta, como la que les escribe. Pero más allá del dolor físico,  está el del alma. Y ese,  tarda más en sanar y es indescriptible. Va más allá de los sentidos,  de lo evidente.  Parece interminable,  eterno.  Quebranta todo,  nos cambia la vida y pone nuestro mundo al revés. Una despedida,  una separación,  una enfermedad severa, la muerte.  El proceso curativo es más lento y tiene su momento y e...