Círculo
El tiempo pasa y no pasa. No es una contradicción lo que digo. Cuando se quiere y ama de verdad, el universo conspira y hace una pausa en el espacio. Hace que el reencuentro se convierta en una continuación de la última conversación, de las paveras interminables, de la complicidad. Es esa hermandad que se fortalece a medida que las manecillas del reloj avanzan. En nuestro caso, es como si giraran al revés. La niñez fue la época dulce del encuentro. Primero llegó Madelyn. Mi compinche de juegos, de inocentes maldades, de risas. Luego, el señor tiempo conspiró y llegó Esmeralda. La que completaría el triángulo que se transformó en círculo. Porque así es nuestra amistad, un punto que gira y no tiene final. No sabría cómo explicarlo, pero nuestra conexión es especial. Lo digo con toda certeza, nuestras mentes están conectadas. Es como si el cosmos hubiese traz...