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La última trinchera

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-Defender la alegría de la miseria de los miserables(...) “Defensa de la alegría”, de Mario Benedetti. La felicidad, ese estado en el que sentimos que flotamos, como una hoja en el agua tibia del té.  Así como cuando caen de los árboles y el viento las levanta para hacerlas volar.  Flotamos livianas, igual que las bailarinas en el ballet, justo en el momento del salto. Me atrevo a decir que no sentimos el piso. ¡Qué sensación tan extrema y sublime a la vez! Y así como la hoja y las bailarinas, subimos y bajamos.  Nos dejamos llevar sin pensar. Permitimos que ese aire nos acaricie las mejillas y juegue con nuestro cabello. Tal vez si la ráfaga es muy fuerte y se pone traviesa,  puede levantar el vestido que nos cubre.  Es un torbellino de pasiones, de emociones, de sentir la maravilla de la naturaleza. Esa que llamamos amor. Como el día en que abrimos los ojos por primera vez y nos encontramos con la mirada dulce de nuestra madre....

La de una vez en la vida.

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"Si me matan, sacaré los brazos de la tumba y seré más fuerte.", fue la advertencia de  Minerva Mirabal, una de las valientes Mariposas a la amenaza de quien pedía su cabeza.  Y es que el dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo, había puesto la mira sobre todo aquel que liderara un movimiento que pudiera derrocarlo. Ya era un secreto a voces. Grupos de resistencia se organizaban para rebelarse en contra del régimen. Y en las primeras líneas estaban las Mirabal. A pesar de la persecución, Minerva y sus hermanas Patria y María Teresa se mantuvieron firmes. Sus principios, temple y gallardía fueron más fuertes que la persecución de la época. Su valor trascendió el plano terrenal. Y así se cumplió la orden de Trujillo.  El 25 de noviembre de 1960, el cuerpo de Minerva apareció destrozado en el interior de un  Jeep,  que fue lanzado por una pendiente.  Junto a ella se encontraban Patria, María Teresa y el conductor del vehículo, Rufino ...

Chubasco pasajero.

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Me fascina mirar por la ventana. Disfruto el aguacero cuando cae, pero más las gotas que se escurren por el cristal. Al fijar la mirada,  en la distancia, voy adaptándome a las circunstancias. Las que llegan para cambiar nuestra historia de vida. Del pasado tomamos las notas o recordatorios dejados sobre la mesa. Esos instantes que, al fin y al cabo son solo eso.  Algo así como los rastros de una vela extinta. Ahora tomo mi tiempo cuando veo que el candelero está vacío. Con la ayuda de una pequeña navaja, voy raspando con calma los restos de la cera. Al buscar la pequeña caja guardada en la alacena, noto que está vacía.  Lo pienso antes de salir a buscar más. Una, dos, más de tres...el tiempo que sea necesario. De todas maneras, la oscuridad se torna cotidiana. La ausencia de claridad no nubla mis sentidos. Al contrario, utilizo estos momentos para pensar...meditar. La prisa la dejé pasar, ya no tiene importancia. No más cera sobre cera. “La...

Las despedidas también son bienvenidas a otro lugar.

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—Así se da la felicidad. (…) —En pedazos, por momentos. Cuando uno es chico espera la gran felicidad, alguna felicidad enorme y absoluta. Y a la espera de ese fenómeno se dejan pasar o no se aprecian las pequeñas felicidades, las únicas que existen.  -Ernesto Sabato- De acuerdo a la Real Academia Española, la felicidad es un estado de grata satisfacción espiritual y física. También puntualiza que la felicidad puede ser una persona, situación, objeto o conjunto de ellos que contribuyen a crear ese estado de ánimo.  Para las personas más sencillas y menos dramáticas, simplemente se trata de la ausencia de inconvenientes o tropiezos.  Y es que la felicidad llega de distintas maneras, así como los matices en los colores de un amanecer o un atardecer. Justo cuando el Sr. Sol hace alarde de su majestuosidad, fortaleza, calidez y grandeza. La felicidad puede ser tan compleja como tan sencilla. Para los que vemos cada detalle de la vida, ese esta...

Los juegos sucios siempre se pagan.

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Cada acción tiene su reacción. Una frase tan escuchada y que debe ser una regla de oro: “no hagas a otro lo que no quieres que te hagan a ti.” Las buenas acciones y la nobleza se esparcen como semillas. Cuando se riegan con amor genuino germinan; siempre y cuando caigan en terreno fértil.   Sin embargo, el esfuerzo se convierte en una pérdida de tiempo cuando la tierra es seca, tosca y pedregosa. Al final, en lugar de recoger rosas se obtienen espinas. Las que se entierran hasta lograr que el alma se desgarre por la falta de sinceridad y exceso de engaño. Las oportunidades se dan una vez. Solo se pide transparencia. No obstante, cuando la luz ilumina la oscuridad se descubre que la promesa fue falsa. Dicen que el afectado o afectada es el último en enterarse. Es cierto, dolorosamente cierto. Mentiras para cubrir mentiras. Falsedad para envolver falsedad. Traición como pago al amor desprendido. En nuestra Patria, este es el pan nuestro de cada día. Se confía e...

Un soplido en el cuello

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"No puedo imaginar un mundo sin ti en él; rezo para que encuentres la paz en la otra vida". Fueron las palabras que Chester Bennington, vocalista de la banda 'Linkin Park', escribió para su mejor amigo Chris Cornell ; encontrado muerto en un hotel donde se alojaba. Cornell fue líder de ‘Soundgarden’ y ‘Audioslave’. Tenía 52 años cuando decidió colgarse en el baño de su habitación. Fue inseparable de Chester y su muerte lo descontroló. ¿Y quién diría? El vocalista de la banda 'Linkin Park' buscó el mismo final. Su cuerpo fue descubierto ahorcado, en su casa de Los Ángeles, California. Tenía 41 años y seis hijos de dos matrimonios. A pesar que estaba en la cumbre del éxito, nadie pudo notar que Chester tenía una enfermedad clínica severa, conocida como depresión. Para los que la padecen, es mucho más que sentirse "triste" por algunos días. Lamentablemente, figuras como Chester y el actor Robin Williams dieron visibilidad al enemigo silente....

Cruzar el Niágara sin saber nadar

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Son muchas las circunstancias que cambian cuando la desilusión viene acompañada de tristeza. Se abre la puerta de la realidad, aquella que se mantenía a un centímetro de cerrarse. Nos paramos frente a la entrada y con un ojo cerrado, nos acercamos poco a poco. Como cuando éramos niños y creíamos que en la oscuridad habitaban monstruos. La falta de luz impide que podamos ver más allá. Y es que no nos percatamos de lo que ocurre alrededor.  Evadimos a nuestros seres queridos, nuestras amistades. Sí, esas personas que no podemos engañar, pues nos conocen hasta los respiros. Sonreímos de medio lado, en forma de un cuarto de media luna. ¿Sabes por qué?  No queremos entender que las nubes que se pensaban cerca, ya no están. Que el cielo que se miraba todos los días se cayó con todo y estrellas. Momentos inesperados, incontrolables, pero necesarios para crecer,  por más dolorosos y desgarradores. No obstante, el paso del tiempo hará que la neblina se d...