Los juegos sucios siempre se pagan.

Cada acción tiene su reacción. Una frase tan escuchada y que debe ser una regla de oro: “no hagas a otro lo que no quieres que te hagan a ti.”

Las buenas acciones y la nobleza se esparcen como semillas. Cuando se riegan con amor genuino germinan; siempre y cuando caigan en terreno fértil.  

Sin embargo, el esfuerzo se convierte en una pérdida de tiempo cuando la tierra es seca, tosca y pedregosa. Al final, en lugar de recoger rosas se obtienen espinas. Las que se entierran hasta lograr que el alma se desgarre por la falta de sinceridad y exceso de engaño.

Las oportunidades se dan una vez. Solo se pide transparencia. No obstante, cuando la luz ilumina la oscuridad se descubre que la promesa fue falsa. Dicen que el afectado o afectada es el último en enterarse. Es cierto, dolorosamente cierto.

Mentiras para cubrir mentiras. Falsedad para envolver falsedad. Traición como pago al amor desprendido.

En nuestra Patria, este es el pan nuestro de cada día. Se confía en que las decisiones se toman por el bien común. Al final, recibimos un golpe rastrero cuando vemos que el bien común es repartido como botín de guerra.

¿Por qué algo que debe ser elemental se convierte en un imaginario? ¿Es tan difícil entender que somos personas y no objetos, cosas que se manejan al antojo del otro?

Todo se sabe y cuando el Sol alumbra,  se revela el falso interés, la codicia, la envidia. Esas pasiones burdas y asqueantes. 

Dicen que los pueblos tienen los gobiernos que eligen. Pero la tolerancia llega a niveles asfixiantes. Como cuando quedas encerrado en un ascensor por horas y la falta de oxígeno comienza a dejarnos sin aliento.

Sinceridad, ¿es mucho pedir? ¿En serio ya no existe la honestidad, el desprendimiento? Ya estoy repitiendo la frase generacional: “no pertenezco a este lugar.” Las cartas deben ser puestas sobre la mesa y las tiradas limpias.

Lo que las personas olvidan es que todo se devuelve, todo. El tiempo de Dios es perfecto, no hay nada oculto bajo el Reino de los Cielos. Por eso, trata como te gustaría que te tratasen porque al final, los juegos sucios siempre se pagan. 



"Fue el tiempo que pasaste con tu rosa lo que la hizo tan importante"


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