Puerto seguro.
Es una poesía cuando navego entre las palabras de mi amado, ese susurro íntimo que me lleva a lo más sublime de la pasión.
Es como si flotara en las embravecidas aguas del azul celeste de sus ojos provocadores.
Me dejé atrapar por las olas de su amor desprendido. Ya no nado en contra de la corriente. Solo me dejo llevar.
No existe peligro. Me rescató una canoa, elaborada con el sentimiento más resistente.
La marejada la trajo hasta el arrecife que me resguardó y que fue el refugio de mi alma casi en naufragio.
No hay nada que temer. Ahora amanece y la brisa mañanera acaricia mi cabello. Levanto la vista y ahí estás. Ya llegué a puerto seguro.

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