Falta de educación y la deserción; males que no tienen límites territoriales.

El Covid se unió a una lista de pandemias ya existentes en Puerto Rico.  La pobreza, el hambre, la violencia y la deserción escolar; males sociales que van en escalada y que a todas luces son el inicio del mar de problemas en mi isla. 

 

Y es que dependiendo del entorno social,  los jóvenes optan por la salida más fácil, buscando una mejor calidad de vida para ellos y los suyos. Lamentable cegados por el dinero fácil, dejan atrás la inocencia resguardada por los pupitres, las mochilas y el salón de clases.

De acuerdo con un estudio realizado por el economista, el doctor José Caraballo Cueto, más de 33 mil estudiantes abandonaron sus clases en las escuelas públicas, entre los años académicos 2015 al 2021.  


Con esta alarmante cifra, se pudieran llenar 95 escuelas, esto con el promedio usual de 355 estudiantes. Irónicamente, la pasada administración de la acusada por corrupción y malversación de fondos a nivel federal, Julia Keleher, se dió a la tarea de cerrar escuelas sin tomar en cuenta los factores, como los analizados por el también profesor de la Universidad de Puerto Rico.


Una expresión del investigador Caraballo Cueto que duele cuando se escucha dice: “adolecer de problemas específicos de aprendizaje, pertenecer a la región de San Juan, obtener bajo aprovechamiento académico, ser varón, pobre y adolescente son factores que están relacionados con probabilidades mayores de desertar”.


Para llevar a nuestra audiencia a un viaje imaginario en el tiempo y para hilvanar la relación entre educación y violencia,  el expresidente de México Benito Juárez decía: “Libre, y para mí sagrado, es el derecho de pensar. La educación es fundamental para la felicidad social; es el principio en el que descansan la libertad y el engrandecimiento de los pueblos”. Hoy, la ciudad que lleva su nombre es uno de los 

lugares más peligrosos en esa nación.


Los feminicidios en Ciudad Juárez han recibido atención internacional debido a la inacción de los tres niveles de gobierno. La Corte Interamericana de Derechos Humanos ha llegado a considerar al Estado Mexicano como uno de los principales responsables de estos hechos.


Y así escuchamos como la falta de educación y la deserción son males que no tienen límites territoriales. En nuestro suelo borincano es el que más duele por ser el terruño que nos acuñó y del que añoramos sea progresista en ideas, popular entre los países con calidad de vida e independencia de pensamiento crítico, así como lo soñó el Ciudadano de las Américas, Eugenio María de Hostos.


* Mi escrito formó parte de la discusión del programa de análisis Desde La Torre Estelar, por Radio Universidad de Puerto Rico.

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