Las despedidas también son bienvenidas a otro lugar.



—Así se da la felicidad.
(…)
—En pedazos, por momentos. Cuando uno es chico espera la gran felicidad, alguna felicidad enorme y absoluta. Y a la espera de ese fenómeno se dejan pasar o no se aprecian
las pequeñas felicidades, las únicas que existen. 
-Ernesto Sabato-

De acuerdo a la Real Academia Española, la felicidad es un estado de grata satisfacción espiritual y física.

También puntualiza que la felicidad puede ser una persona, situación, objeto o conjunto de ellos que contribuyen a crear ese estado de ánimo. 

Para las personas más sencillas y menos dramáticas, simplemente se trata de la ausencia de inconvenientes o tropiezos. 

Y es que la felicidad llega de distintas maneras, así como los matices en los colores de un amanecer o un atardecer. Justo cuando el Sr. Sol hace alarde de su majestuosidad, fortaleza, calidez y grandeza.

La felicidad puede ser tan compleja como tan sencilla. Para los que vemos cada detalle de la vida, ese estado de plenitud llega en distintas formas, instantes, momentos fugaces y/o recuerdos. 

Así como un rompecabezas, la vida toma cada recuadro. Poco a poco se van juntando muchos pedazos.  Con paciencia todo va cayendo en tiempo, así como se crea una figura de arcilla.

Un poco de aquí, otro tanto de allá. Al final, se coloca
uno a uno hasta convertirse en una imagen, una gran obra maestra.

Para ser feliz o vivir sin inconvenientes, el paso trazado por el camino de la vida debe ser consecuente. ¿Qué quiero decir? Simplemente, que tus acciones vayan de acuerdo a tu conciencia.

No existe sensación más placentera que obrar de buena fe, querer que las personas que te rodean estén bien y que lo que se amó encuentre su lugar en el tiempo y espacio.

La pretensión es simplemente abrigarse de bondad, mirar fijamente a los ojos y con tranquilidad poder decir, "siempre te amé y entiendo por lo que pasas. En el fondo te comprendo. Nadie es de nadie, pero es suficiente para mí. Te suelto y te dejo ir."

Y es que, la felicidad también se encuentra al quererse a uno mismo. Pues sí, así de simple. Amarse, mimarse, protegerse y cuidarse.

No hay nada más cierto que la frase que se escucha a diario: "para querer a otro primero debes quererte a ti."

Todo tiene su límite, hasta el amor por los demás. Porque cuando ese sentimiento comienza por hacerte daño, es hora de repensar y aplicar la misma fórmula, pero al revés.

El cuerpo es un templo y así debe ser tratado. No hay felicidad absoluta, siempre existen intermedios de tristeza. Pero esos momentos son necesarios para apreciar lo vivido y aprender a no tropezar con la misma piedra. Nadie es infalible.

De los errores aprendemos, crecemos y nos fortalecemos. Cuando se da todo,  y en el momento en que la felicidad ya no es color de rosa y se torna nebulosa, es hora de enganchar los guantes.

Tal vez un cambio de rumbo no vendría mal. Porque sabes, las despedidas también son las bienvenidas a otro lugar.

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