Congelado en el tiempo
Algunas
cosas no cambian y así lo afirmo. El paso del tiempo jamás logrará opacar o
hacer que desaparezcan los sentimientos más nobles. Más bien, el girar de las
manecillas del reloj hará que resalten y brillen con más fuerza. Puedo
asegurar que las emociones que fueron inculcadas en la crianza, crecerán con la
madurez.
Aunque
las circunstancias cambien, la expectativa por hacer y desear el bien jamás
tomará otro rumbo. Cuando se piensa en los momentos felices, solo quieres que
la vida restituya lo que un día se obsequió a manos llenas.
Lo
que das con amor se devuelve en bendiciones. Eso me enseñó mi madre, porque su
intuición es la herencia más grande, pues es intangible. No habrá oscuridad que
nuble la luz de su sabiduría. La que ahora brilla con mayor
esplendor, pues es el faro que me guía a diario.
En el
baúl de los recuerdos solo quedarán los buenos momentos, los llenos de alegría
y ternura. Todo tiene un propósito y una enseñanza.
El
odio no perdura. Al contrario, envejece el alma y termina convirtiéndose en una
enfermedad incurable. En cambio cuando el amor permanece, nutre el espíritu
porque se riega como la madreselva.
Entregar
cariño y recibir felicidad es el obsequio más romántico y sublime. Esos
instantes quedarán gélidos en mis neuronas. Ni el calor más intenso podrá
derretir lo que reposa en esas montañas de hielo, que un día fueron las más
cálidas.
El arrullo matutino, los abrazos sin fin, el aroma de
un café entregado a la mano, pero que fue dejado listo la noche anterior.
Esa complicidad de miradas, caricias e intensidad. Nada ni nadie, por más que intente, harán desaparecer lo que fue un día.
Solo una persona podrá conocer la respuesta exacta a
un cuestionamiento que se hacía a diario; aquel "¿te dije?". Esa
frase que no encontrará eco en otro lugar. Será el recuerdo mejor
guardado, abrigado en la serranía de los fríos montes de la memoria. No hay más
que decir. El amor genuino nunca podrá desaparecer en los residuos de una llama
que una vez ardió con fuerza. Más bien, aquel latir permanecerá
congelado en el tiempo.

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