Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen

La primera palabra pronunciada por Jesucristo en el momento en que estaba en la cruz. Escogió una expresión llena de amor, en lugar de la ira. Un sentimiento que pudo haber invadido su corazón hacia las personas que lo traicionaron y lo hirieron en lo más profundo de su ser.

Manifestar la palabra perdón debe ir  acompañada  por la reflexión. Así como le sucedió a Jesús, el pueblo de Puerto Rico agoniza en la cruz del sufrimiento, la pobreza y el engaño. 

Sufrimiento, porque padecemos las consecuencias de una culpa ajena, una responsabilidad atribuída por una Junta de Control Fiscal. La misma, integrada por siete miembros no electos, que toman decisiones por nosotras y nosotros. Los que fueron nombrados por el gobierno estadounidense que, desde que nos invadió hace más de cien años -119 para ser exacta- nos obliga a permanecer en un estado de inacción, provocado por la falta de definición ideológica. 

Sufrimos porque se nos impone el pago de una deuda, que los conocedores del tema económico y los que tenemos sentido común, sabemos que es insostenible. Pero el sufrimiento aumenta pues las acciones presentadas por esta junta, están avaladas por el Gobierno de turno. Siendo sincera, este asunto ya no está en las manos de las personas electas democráticamente. 

Ésta responsabilidad impuesta llegará acompañada por más pobreza, pues las y los puertorriqueños tenemos que cargar con un compromiso que no es nuestro. Más bien, fue creado por buitres, que vuelan sobre el desierto de la avaricia y las ansias de poder. Aves de rapiña, que observan desde la comodidad  buscando la forma y manera de aumentar su riqueza.

Son los que llevan pobreza en su espíritu, pues se muestran indiferentes al dolor causado por las consecuencias de sus acciones,  los que disfrutan destruyendo  el futuro de los que quedamos  en esta Isla.

Los recortes draconianos que se pretenden imponer, cambiarán todo lo que conocemos hasta ahora. Como los 450 millones de dólares que serán eliminados del presupuesto de la Universidad de Puerto Rico.  Una cifra que carece de toda explicación, su procedencia y cuál fue el cálculo matemático para este resultado.  

Esta falsa responsabilidad del pueblo forma parte del engaño. Pues se pretende dejar a miles de estudiantes sin la educación superior del Estado y otros miles de trabajadores quedarán sin el sustento que llevan a sus hogares. Sencillamente, el sistema universitario quedará inoperante y sin ofertas académicas. 

Y este engaño también ciega a los que critican y señalan a las y los que defendemos el patrimonio educativo. Porque la educación es un derecho, no un privilegio como lo quieren hacer ver.  Pues, gracias a esa Universidad, muchos pudimos hacer nuestras carreras en diversos campos profesionales.  Como es mi caso,  que también llegó por el sacrificio de dos soles que hoy brillan en el Universo y me refiero a mis padres.

Estoy segura que la lucha universitaria será el impulso, la chispa que detonará la movilización de un pueblo que languidece por las mentiras que nos quieren hacer creer los gobernantes de turno.

Así que utilizaré las palabras pronunciadas por Jesús para pedir perdón por aquellos que critican y no hacen nada. Los que repiten sin conocer el problema de fondo.   Pido perdón para los gobernantes, que juraron sobre una biblia defender a Puerto Rico contra todo enemigo interior y exterior. Y hoy son los verdaderos responsables por la debacle económica y social.

Y que el perdón nos lleve a todas y todos a la reflexión, a amarnos los unos a los otros, a ser solidarios,  a ayudar y no entorpecer,  a colaborar con el que lo necesite.  Pidamos a Dios que podamos perdonar a nuestros enemigos, como Jesucristo lo hizo en la cruz del calvario.



* Este escrito formó parte del conversatorio: Mujeres periodistas analizan las Siete palabras, en el marco de la crisis social de Puerto Rico,  por invitación del Padre Pedro. 

Comentarios

  1. ¡Muy bien, Natalia! Tu exégesis del texto fue atinada y pertinente a nuestro tiempo.

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  2. Simplemente excelente y muy a fin con nuestra situación económica, política. A Jesús lo clasificaron injustamente pero los políticos lamentablemente los escogimos nosotros y son culpables y no son castigados por robarnos.

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