Aire





Una palabra,  un suspiro,  una bocanada. Es esa sensación de tranquilidad y de armonía.

Esa mirada al horizonte,  la palmada en el hombro y estar junto a la persona que te hace sentir la maravilla de la naturaleza.  Esa que llamamos amor.

Estrechar lazos sin documentos.  Afianzar compromisos sin legalidad ante los hombres.  ¿Por qué y para qué? 

Creer en la honradez de la palabra y en la sinceridad de un sentimiento que va creciendo a medida que llenas tus pulmones con sus suspiros.

Escuchar su voz, respirar a la vez,  tocar esas manos fuertes y solidarias.  Abrazar una espalda ancha y varonil.

Es armonía,  felicidad.  Es libertad. Todas las palabras juntas y sentir que el mundo cabe en su mirada.

Es acariciar las nubes sin alcanzarlas.  Sentir el sol sin quemarme.  Navegar el mar sin embarcación.  Llegar hasta las estrellas tan solo con imaginarlo.

Ver el día con nuevas tonalidades.  Disfrutar el sonido de la noche y sus matices lunares.

Escuchar la música de sus palpitaciones y el susurro del oxígeno que llena su ser cuando respira.

Porque cada día que vivo a su lado es un nuevo comienzo. Ese éxtasis que brinda la felicidad.

Es mi aire.

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