4 de julio: Una Efeméride Ajena



Los Estados Unidos celebran su Día de la Independencia. Fue en 1776 cuando se firma la proclama que declaró la separación formal del Imperio británico. Esta gesta se logró gracias a un grupo de ciudadanos valientes.

Para esa fecha, Borikén era dominada por España. Para muchos la Madre Patria, pero para otros no.  Lo digo sin ánimo de ofender a mis amigos y hermanos españoles. La historia está escrita y no se puede cambiar.

Cuando llega este día siempre me hago las mismas preguntas.  ¿Porqué hablar de independencia en Puerto Rico es sinónimo de terrorismo? Si ese país es libre, ¿porqué el mío no? ¿Porqué tengo que celebrar algo que no me importa?

Aunque respeto la ideología de algunos de mis compatriotas anexionistas, yo no tengo nada que festejar.

Puerto Rico fue invadido por Estados Unidos en 1898 y aún permanece bajo su dominio.

Dicen que gracias a ese gobierno existe libertad y derechos en el mundo. ¿Libertad? ¿Derechos? ¿Para quienes? ¿A que costo?

Estoy segura que los habitantes de los países destruidos por el ejército estadounidense y sus aliados no piensan lo mismo. Lugares donde millones de personas, muchas ciudades y paisajes hermosos, quedaron en el recuerdo de quienes lograron sobrevivir la catástrofe de la guerra.

De otra parte, ¿que pasa con Julian Paul Assange y Edward Snowden? Dos personas señaladas y perseguidas por filtrar documentos sobre el espionaje de Estados Unidos en contra de sus ciudadanos y otros países.

También se le puede preguntar al presidente de Bolivia, Evo Morales, cuyo avión fue impedido de entrar al espacio aéreo de España, Italia, Francia y Portugal,  luego de 14 horas en Austria.  Información apunta a que los cuatro países actuaron por presiones de Estados Unidos porque se pensaba que el exagente de la CIA,  Snowden,  iba en ese vuelo.

Reitero. ¿Libertad? ¿Derechos? ¿Para quienes? ¿A que costo?

Para el puertorriqueño Oscar López Rivera, defender el ideal de la independencia lo mantiene tras las rejas estadounidenses.  Lleva 32 años encerrado y la llave de su liberación estará guardada por mucho más tiempo.

Que debo celebrar, ¿que Puerto Rico sea la única colonia en el mundo? ¿Qué en mi país no se pueda hablar, ni mencionar la independencia? ¿Qué se vea como enemigo o terrorista al que la defienda?

Por esto y más, el 4 de julio siempre será para mí solo una efeméride ajena.

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