¿Armas sinónimo de música?
¿Es posible cambiar las cosas? Comenzar con una pregunta que tiene
una diversidad de contestaciones puede ser confuso. Les explicaré el
porqué.
Esta
semana, Pedro Reyes demostró que es posible. Y ustedes pensarán,
¿quién rayos es Pedro Reyes? Pues bien, Pedro es un escultor
mejicano que llamó la atención del mundo al transformar armas en instrumentos
musicales.
“Cañones
de armas recortados en diferentes largos retumban como marimbas. Partes de
pistolas golpean platillos de metal, como si fueran baterías, para crear
sonidos rítmicos y sincopados”, publicó esta semana Prensa Asociada (AP).
Éste artista transformó el sonido de la violencia en un deleite para los oídos.
Unas 7 mil armas, que fueron entregadas o confiscadas por el ejército y
la Policía en Ciudad Juárez, fueron parcialmente destruidas para
generar acordes. “Martillos mecánicos repican contra cargadores de
munición de fusiles de asalto”, destacó además la nota de AP.
Ciudad Juárez,
está situada en la frontera entre Méjico y Estados Unidos. Poblada por
1.3 millones de personas, esta Ciudad tiene un promedio de 10 asesinatos
al día.
Irónicamente, éste
lugar lleva su nombre en honor a Benito Pablo Juárez García, presidente de Méjico
en 1858. Recordado por su frase: "Entre los
individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz", Juárez logró expandir la educación gratuita por todo el país mejicano.
Lejos
de conmemorar la gesta del hijo de campesinos indígenas, Juárez es
sinónimo de terror y muerte.
Hace poco, la fiscal federal Rosa Emilia Rodríguez
Vélez, dijo en una conferencia de prensa que "Puerto Rico se puede
convertir en Juárez, México, o peor”.
Con estas
expresiones, Rodríguez defendió la llamada “federalización de la
seguridad en Puerto Rico” para evitar que la isla se convierta en un
narcoestado. Pero, la
realidad es que son los federales los que controlan las costas de Puerto Rico.
Y es
que la iniciativa del escultor mejicano y las expresiones de la fiscal federal
colocan sobre la mesa un problema tan común, que
trágicamente se convirtió en costumbre.
Son muchas las
personas que no se espantan con los informes sobre masacres, muerte
de inocentes en medio de tiroteos, violaciones, maltrato, etcétera.
Yo no me sumo a ellas.
Creo firmemente que
otro mundo es posible. Que si todos ponemos un grano de arena,
lograremos un cúmulo de buenas noticias.
Ojalá que la historia
de Pedro Reyes, logre mover la conciencia de los
que piensan que “la cosa está mala y no hay quien la arregle”.
“Si añades un poco a lo poco, y lo haces así con frecuencia, pronto llegará a ser
mucho", leía una frase de un sitio hondureño.
Con ésto
reitero, que aunque para muchos puede ser
una utopía, los cambios son posibles si comenzamos transformando mentes y
sensibilizando almas.

Cambiar espadas en arados...tu artículo trae ecos de esa antigua idea. Me gustó! :)
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